
Hace ya un tiempo, mi mamá me regaló un libro que trata sobre las vidas sin sentido… donde el hedonismo prevalece, y el materialismo enceguece.
Me hizo pensar mucho, e inevitablemente quedé espantada…fue un horror darme cuenta en qué nos convertimos.
La tecnologización nos mantiene demasiado “informados” pero muy poco comunicados.
Todo está compuesto por una gran superficialidad…la ley del menor esfuerzo es premiada, y los valores decaen notablemente.
Tendríamos que prestar especial y gran atención, nos estamos auto-consumiendo…el mundo está trastocado, nos está llevando al vació.
El hombre de hoy se caracteriza por su ambición enceguecida, busca incansablemente tener cada vez más a costa de lo que sea…sin una línea constante y una felicidad estable, ya no existe un equilibrio espiritual y material, porque claramente la espiritualidad y profundidad quedaron completamente desplazadas.
Particularmente me siento muy triste, ni las relaciones son lo que ya eran, sin ir más lejos, hace tan sólo unos años…estar con otra persona significaba un cúmulo de sensaciones exorbitantes, que contaba con nervios interminables, inmensas alegrías cuando el teléfono sonaba y era ese “alguien” preguntando por vos; cuando verlo era difícil y el interés del uno por el otro tardaba en notarse por el miedo a ser rechazado…la formalización se ansiaba.
Todo eso se perdió, un mensaje de texto arregla en dos minutos una salida, un “no” vale poco y el interés se termina en una noche…ya no hay conexión.
La mentalidad es tan poco profunda, la televisión, los medios de comunicación enferman con las revistas del corazón, las personas se encuentran incapaces de resolver sus propios problemas consolándose con historias ajenas, vanas adicciones, abocando su tiempo en charlas sin sentido, sólo por no mirar hacia su interior…
La masa va hacia el vacío; el éxito, el dinero, el reconocimiento es lo único que se valora… Aumentaron los problemas psicológicos, síndrome de…trastorno tal… depresión…
Hay un denominador común: gran conflicto de personalidad, inseguridad y decadencia moral.
Pienso que si tratamos de recuperar la paz, la tranquilidad espiritual; que si estamos atentos a nuestros sentimientos, si estamos más en contacto con nuestras emociones…vamos a saber cómo manejar mejor las cosas…de esa manera la inseguridad personal va a disminuir.
Si tratamos de apreciarnos tal y cual somos, los demás van a hacerlo del mismo modo…Siempre pensando que si no estamos bien con nosotros mismos, no habrá forma alguna de hacerle bien a ningún otro.
Si valoramos más las cosas esenciales de este mundo, el aire, el agua, la vida, menos nos va a interesar persistir en la búsqueda desesperada de lo material.
Debemos encontrar un equilibrio físico, psíquico y espiritual sobre las cosas que nos hacen falta, tener presente que la vida es una sola… vivirla con felicidad y profundidad depende únicamente de nosotros.
Manejarnos con dignidad y honestidad para lograr el orgullo interno, independientemente de la apreciación y juicios ajenos, es una cuestión vital para llenar el alma…creo que es lo único que nos queda…
…Lo demás muere un día, se degrada a lo largo del tiempo, y queda en un cajón, sin sentido… ni razón…
emiliA !
No hay comentarios:
Publicar un comentario